CIUDADANIASX
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Putas, arte y lenguaje: Algunas reflexiones sobre activismo cultural y trabajo sexual.
José Miguel Nieto Olivar

Resumen

A partir de la investigación antropológica que desarrollo en Porto Alegre sobre cuerpo, género y sexualidad en la prostitución femenina, propongo un análisis en dos tiempos. El primero, que ocupa el mayor espacio, está referido al uso de dibujos y poesía (arte) como herramientas de investigación social y de activismo cultural en el campo de la prostitución. El segundo, un brevísimo comentario provocador sobre lenguaje en el discurso público del Movimiento de Trabajadoras Sexuales/Prostitutas.

Sobre dibujo y poesía.

1.

Hasta ayer estuvo expuesta, en la Galería Olho Nu, de la Universidad Federal de Río Grande del Sur (UFRGS), Brasil, la colección de dibujos etnográficos “A Cidade das Putas”. Son más de 20 dibujos realizados como parte de mi tesis de doctorado en Antropología Social, que durante un mes y medio estuvieron expuestos en un espacio destinado a la producción científica, y que traían a la agenda pública cotidiana de aquel espacio las pieles, luces, sonrisas y miedos de muchas mujeres que encuentran en el trabajo sexual no sólo sus ganancias financieras, sino también innumerables ganancias simbólicas.

2.

En julio del año 2007 envié dos poemas y un cuento para participar en el concurso “Histórias do Trabalho”, que anualmente realiza la alcaldía de Porto Alegre. Eran textos surgidos del contacto largo y cercano con diversas mujeres y espacios de prostitución en esta ciudad. El cuento y uno de los poemas fueron seleccionados y publicados.

1.

Al principio los dibujos fueron un simple recurso de registro visual al evidenciar la imposibilidad del uso de cámaras de fotos y de video. En contextos de prostitución la cámara de fotos es un arma. Sea de reporteros, policías, salubristas o “pervertidos”. La cámara de fotos, como es usualmente usada, con su flash blanco directo y protegida por algún tipo de uniforme, denuncia los rostros de quien no quiere aparecer; llena de luz rincones o formas hechas para permanecer en la penumbra. Destruye las enormes inversiones estéticas y políticas que componen el universo de la prostitución. Hay poquísimas excepciones.

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Esa evidencia condujo a otra reflexión. La prostitución se construye, grandemente, fuera de los cuerpos de las mujeres prostitutas. Las imágenes que circulan sobre prostitución en los medios masivos o en documentos de las áreas de la salud orientan y dan sentido a nuestras emociones al respecto; a las políticas públicas, a las muchas violencias y discriminaciones. La mayoría de estas imágenes son producto de invasiones abusivas sobre los espacios y cuerpos de la prostitución. Imágenes que sólo traducen la imaginación ya preestablecida del invasor y que nos hablan de pobreza, miseria, suciedad, descuido corporal, criminalidad, miedo... o hiper-erotismo. De lo que un sujeto, generalmente hombre de clase media, cree sobre y ve en la prostitución. Es urgente construir un repertorio de imágenes que se aproximen un poco más a la estética propia de estas mujeres, que reconozca las formas de su eficaz seducción y provoque en los y las “lectoras” una nueva imaginación.

La creación de estos dibujos es resultante de un trabajo de campo atento y prolongado, la observación sensible de los cuerpos, sus gestos, movimientos… Es la luz de aquellos lugares que dibuja las imágenes, los objetos, las texturas, las formas y sensaciones en el cuerpo del investigador, no la luz de un flash violento que se torna protagónico. La composición de los planos fue cambiando en la medida que la cercanía, la confianza y el mutuo conocimiento aumentaban. Más parecida su creación con la de poemas que con la de registros instantáneos de campo, la temporalidad que los dibujos construye y exige lleva lejos del inmediatismo y la frialdad a la relación del investigador con el universo investigado. Son horas dibujando las posturas recordadas de los cuerpos. Intentando recrear las luces y el aspecto del lugar. Primero en lápiz y papel, colores, borrador y plumones. Después en el computador. Situación privilegiada de reflexión que termina y recomienza con la negociación con ellas propias, las mujeres protagonistas: “Gasté un montón de dinero en mis nalgas y tu me las quitas con un trazo?”

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Si bien la historia de la antropología está llena de dibujos de campo, la situación de estos es sutilmente diferente. Por un lado, existe en ellos una alta inversión estética, que, se supone, les permite defenderse solos como piezas científicas y como piezas de arte. Por otro lado, los dibujos me fueron mostrando, trazo a trazo, los límites y condiciones de mi propia percepción. Como discutí en otro artículo (Nieto Olivar 2007), se trata de una reconstrucción fenomenológica de la experiencia de campo que se continúa con la intervención del “lector”. Es decir, aquello que vemos en los dibujos no es, ni pretende ser, una muestra objetiva y realista de los universos investigados, sino una reconstrucción estética de mi percepción de los encuentros etnográficos. “Es a este precio que es real”, diría Merleau-Ponty (1990: 47).

2.

Antes de venir al Brasil trabajaba como consultor en Comunicación Educativa para la promoción de derechos sexuales en un proyecto con adolescentes desplazados por el conflicto armado en Colombia, y simultáneamente hacia una maestría en Literatura. Cansados de la fácil y extrema discursividad que inunda el trabajo de “promoción de derechos”, los y las integrantes del equipo buscábamos formas pedagógicas que facilitaran la transformación… no sólo de los chicos y chicas, sino de nosotros mismos y de los contextos. En mi tesis de maestría fueron trabajadas algunas opciones desde el arte, específicamente desde los procesos de creación de literatura de auto-representación con los jóvenes protagonistas (Nieto Olivar, 2006).

Con esa experiencia reciente comencé la investigación aquí en Porto Alegre. Sin embargo, por razones que iban desde el escaso conocimiento del idioma y de la cultura local, hasta las reglas propias del campo académico de la antropología brasilera, me decidí por realizar una investigación etnográfica más clásica. Fue en la relación con el Núcleo de Estudos da Prostituição, asociación de prostitutas de Porto Alegre y Rio Grande do Sul vinculada a la Rede Brasileira de Prostitutas, que se desarrolló todo mi trabajo de campo. Con ellas, claro, el negocio es explícito y simétrico. A cambio de las puertas abiertas para la investigación, me hice voluntario. Mi experiencia laboral me posibilitó ser facilitador de talleres y acompañar intervenciones pedagógicas en puntos de prostitución. Experiencia intensa y privilegiada.

En el segundo semestre del año 2007 realicé un trabajo de campo también sobre prostitución en Puerto Berrío, mediano municipio colombiano localizado en una zona de conflicto armado. Una vez más, el trabajo investigativo fue “ensuciado”, mezclado, con un trabajo de movilización social para la promoción de derechos de las trabajadoras sexuales del municipio. Y fue en ese trabajo de promoción de derechos, en los talleres realizados en Puerto Berrío y en Porto Alegre con las mujeres prostitutas, que hicimos pequeñas réplicas de la estrategia diseñada durante la maestría. En este caso los resultados fueron significativamente menores, no sólo porque el nivel de analfabetismo encontrado en ellas (en el caso colombiano) fue mayor que en los y las jóvenes desplazadas, sino porque el método no pudo ser desarrollado en toda su densidad. Sin embargo, hubo algunos esbozos de poemas escritos por ellas que reafirmaron las enormes posibilidades de eso que llamamos “literatura de campo”.

Los poemas, así como los dibujos, nos liberan del peso del lenguaje académico y de la tiranía de la realidad cartesiana que aún hoy predomina en el medio académico de las ciencias sociales y en el trabajo de “promoción y prevención”. En el caso de los dibujos y poemas actuales, es mi imaginación de hombre clase media, heterosexual y de sofocante formación católica que se coloca en choque, en juego, en crisis en aquellos poemas en portuñol. Es mi cuerpo de comunicador/escritor/antropólogo penetrado y maleado por ellas, por el encuentro con esas mujeres y sus universos. En ese sentido, no son una simple ficción, es claro, son íntimamente basados en la experiencia de campo e intentan ganar su sentido dentro del universo simbólico de las mujeres que los inspiraron. Ellos son un dato de campo muy especial, pues es ya elaboración del encuentro etnográfico, una elaboración que me permite comunicarme en otra dimensión con los lectores de una necesaria tesis.

3. (sobre “el arte”)

Sabemos de la potencia del arte para la transformación social y subjetiva; muchos de los textos publicados en los boletines de ciudadaniasx.org nos hablan de eso. Sin embargo, basado en mi propia experiencia quisiera hacer dos comentarios. Primero, ¿de cuál arte estamos hablando cuando hablamos de “arte”? Debemos tener cuidado con la naturalización tanto de la producción artística como de la concepción de arte. Tenemos muchísimos ejemplos en la historia del arte que nos hablan de oscuras negociaciones entre formas dolorosas de poder y producción artística… “El arte” no es nada en sí, no es una esencia extra-cultural, extra-humana que baja sobre los cuerpos mundanos para garantizar la libertad y la dignidad. El arte es una herramienta, un ejercicio, como nos enseña Gianni Rodari (1997) que anda por el camino que le abramos. En ese sentido, el segundo comentario.

En la historia de la presente investigación sobre prostitución, los poemas y dibujos fueron elaborados por mí, y se convierten poco a poco no sólo en una herramienta de investigación, sino en un poderoso medio de comunicación y de diálogo imaginario con las propias mujeres, el Movimiento de Prostitutas y las personas externas a este universo. Sin embargo, no me parece que este sea el camino más potente. Basado en la experiencia de trabajo literario con jóvenes desplazados y en muchas otras experiencias similares que conocí (con teatro y danza, principalmente), creo que es en el ejercicio de la creatividad artística y corporal con no-artistas donde se circula de manera más radical e interesante. Es cuando jóvenes desplazados o prostitutas no artistas se envuelven en el proceso de observar, leer, sentir, corporificar, sumergirse en sí y en sus culturas (las Tecnologías del Yo de Foucault, 1990), crear, expresar, exteriorizar, compartir y re-crear(se) que “el arte” nos ofrece su valiosísima mano cuando lo que nos proponemos es “activismo cultural”, “cambio social” o “promoción de derechos”.

Entre putas, trabajadoras y profesionales.

A pesar de las evidentes formas de violencia y discriminación que aún afectan al universo de la prostitución, podemos afirmar la existencia, por lo menos en el contexto latinoamericano, de una relativa aceptación política al “trabajo sexual”. El cual es resultado de una intensa abogacía por parte del movimiento social; sin embargo, debemos mirarlo con cuidado. El Movimiento Latinoamericano, la Red de Trabajadoras sexuales, como las “sex workers” norte-americanas, en sus alocuciones y publicaciones parece eliminar cualquier rastro de “prostitución”. Y ya sabemos de la potencia creadora de las palabras… Su reivindicación principal es por el respeto a su condición de persona a pesar (y esto es una maliciosa interpretación mía) del oficio que realizan. Para esto es interesante ver el análisis que Carolina Justo Von Lurzer realiza de los grupos AMMAR en Argentina (2008). Al mismo tiempo, la Red Brasilera es de “Prostitutas”, hecho que no deja de generar tensión en su relación con las colegas del resto de América y, aún en su interior, hay quien luche por mejor ser “trabajadora sexual”. La marca de ropa (griffie) que sirve de vanguardia mediática y bellísimo ejemplo de activismo cultural es DasPu (De-las-Pu) y Gabriela Leite, la fundadora, escribe sobre el orgullo de ser Puta (2002). El nombre con el cual su oficio se encuentra registrado en la Classificação Brasileira de Ocupações, documento del Ministério do Trabalho, no es ni putas, ni prostitutas ni trabajadoras, sino “Profissionais do Sexo” (profesionales del sexo).

Y en Puerto Berrío, en Colombia, país en el que prácticamente no existe organización social ni de trabajadoras sexuales ni de prostitutas, mientras un joven asistente de investigación me presionaba para no usar palabras como puta ni prostituta, una mujer en la “zona de tolerancia” me decía que lo que ella hacía para conseguir dinero era “dar chimba”. En México ellas se llaman “servidoras sexuales” (¡!).

En Porto Alegre “puta” y “putaria” son palabras extremamente ambiguas y polivalentes al interior del universo de las mujeres participantes de la investigación. Tal vez por el discurso del movimiento brasilero, aquello que puede ser prostituta para las mujeres de la Red Latino-americana, puede ser puta, para las portoalegrenses. Puta es principalmente una ofensa y una expresión de desprecio por el oficio… o por la sexualidad de aquellas que “lo dan sin cobrar”, por ejemplo. Pero es también un llamado íntimo y cariñoso entre amigas y cómplices de batalla, un abrazo lingüístico. Prostituta y Puta son, en el contexto latinoamericano, categorías clasificatorias de performances de género y sexualidad, no de trabajo.

Una paradoja en la que el movimiento puede caer es que en la importantísima lucha por potenciar la dignidad del trabajo, que se viene realizando, puede terminar alimentando un divorcio entre las nociones simbólicas “trabajo sexual” y “prostitución”, y actualizando así la división entre mujeres honestas y mujeres impías… o la no menos perversa imagen de “arrepentidas” (Rodríguez, 2002). Quizás la incorporación de enfoques de sexualidad y género como asuntos políticos (derechos sexuales) tejidos con el enfoque de derechos humanos y de derecho al trabajo, pueda ayudar a pensar alternativas que no dejen a la paradoja volverse contradicción. Quizá las flexibilizaciones del movimiento feminista para con el tema de trabajo sexual, que ya comenzamos a percibir (Juliano 2006, Piscitelli 2005), permitan un dialogo que enriquezca esta perspectiva.

Referencias bibliográficas.

oucault, Michel. (1990): “Tecnologías del yo.” Focault, M. Tecnologías del yo y otros textos afines. Barcelona: Paidós / ICE-UAB: 45-94.

Juliano, Dolores. (2006): Excluidas y Marginales. Madrid: Ediciones Cátedra.

Justo von Lurzer, Carolina (2008). (CONICET–IIGG - Universidad de Buenos Aires). “Trabajadoras sexuales y Mujeres en situación de prostitución: algunos interrogantes sobre la construcción de identidad política en los sujetos estigmatizados”. Trabajo presentado para el ST 26 – Prostituição, gênero e cidade, em el Seminário Internacional Fazendo Gênero 8. Florianópolis, Brasil, 25-28 de agosto.

Leite, Gabriela. (2002): “Sem vergonha de ser puta”. Periódico Beijo da Rua. Organización Davida, Rio de Janeiro. Marzo.

Merleau-Ponty, M. (1990): O primado da percepção e suas conseqüências filosóficas. Campinas SP: Papirus.

Nieto Olivar, José Miguel. (2006): De secretitos y claraboyas: sexualidad y derechos en la literatura de auto-representación con jóvenes en contextos de desplazamiento. Bogotá: Tesis de Maestría en Literatura, Universidad Javeriana.

________________. (2007) “Dibujando Putas: reflexiones de una experiencia etnográfica com apariciones fenomenológicas.” Revista Chilena de Antropologia Visual (10), Santiago de Chile.

Piscitelli, Adriana. (2005): “Apresentação: gênero no mercado do sexo”. Cadernos Pagu (25). Campinas: 7-23.

Rodari, Gianni. (1997): Gramática de la fantasía: introducción al arte de inventar historias. Barcelona: Textos del Bronces.

Rodríguez, Pablo. (2002): “María Magdalena: sensualidad y arrepentimiento”. Martinez, A. y Rodríguez, P. (org) Placer, dinero y pecado: história de la prostitución en Colombia. Bogotá: Aguilar: 129-164.

NOTAS

(1) El desarrollo de los dibujos como herramienta investigativa sólo fue posible gracias al apoyo de mi orientadora, Prfa. Dra. Ceres Gomes Víctora, del Banco de Imágenes y Efectos Visuales (BIEV-UFRGS), e del Núcleo de Antropología Visual (NAVISUAL-UFRGS) en cabeza de la Prfa. Dra. Cornélia Eckert.

Sobre el autor

José Miguel Nieto Olivar. Bogotano. Comunicador educativo, boceto de escritor y aprendiz de antropólogo. Entre los años 2000 y 2005 trabajé en diversos proyectos de derechos humanos, salud pública, salud sexual y reproductiva y educación para la sexualidad. Hoy vivo, estudio, amo y trabajo en Porto Alegre, Brasil. escreve.ze@gmail.com